"Estoy dispuesto a dejar de escribir en el preciso instante en el que encuentre alguien a quien abrazar" Joaquín Ramón Martínez Sabina
sábado, 27 de octubre de 2012
jueves, 11 de octubre de 2012
Basado en hechos reales.
Os voy a contar una historia. Pero no es una historia cualquiera, sino una anécdota que me pasó hoy.
Para que os situéis en mi día a día, soy estudiante de enfermería y, como buena estudiante, realizo mis prácticas en un hospital. Para completar la descripción de mi persona, os comento que no creo ni en el amor verdadero, ni en las florituras. El mundo, a día de hoy, carece de ello.
Pero hoy, el mundo ha conseguido sorprenderme.
Entré en una habitación, porque a mi paciente le iban a realizar una intervención quirúrgica. Junto a él, estaban su mujer y su hija. Tenía que realizar la cura diaria de este, por lo que les pedí amablemente que abandonaran unos minutos la habitación.
De repente, la mujer de mi paciente se echó a llorar. Fui a consolarla, serán los nervios me dije.
Sin embargo, esta última, me agarro las manos y mirándome a los ojos me confesó: "Es el amor de mi vida. No le puede pasar nada, por favor".
Jamás en mi vida, una expresión como esta me había tocado mi minúscula fibra sensible. Jamás.
Me quedé petrificada, sin saber que responder, y ella continuó:
"Le conocí con 15 años. Desde los 15 años jamás me separé de él. Estuvimos 8 años de novios y nos casamos. Y miranos ahora, 50 años juntos y no quiero pasar un día sin él. Es el amor de mi vida, por favor, ayudenlo".
No se, ¿Sabéis? Jamás creí en esas historias tipo "El diario de Noah" y mariconadas varias. La vida me ha enseñado a no confiar en nadie y a valerme por mi misma.
Pero aunque sean mínimos los casos, sigue existiendo el incondicional amor verdadero.
Para que os situéis en mi día a día, soy estudiante de enfermería y, como buena estudiante, realizo mis prácticas en un hospital. Para completar la descripción de mi persona, os comento que no creo ni en el amor verdadero, ni en las florituras. El mundo, a día de hoy, carece de ello.
Pero hoy, el mundo ha conseguido sorprenderme.
Entré en una habitación, porque a mi paciente le iban a realizar una intervención quirúrgica. Junto a él, estaban su mujer y su hija. Tenía que realizar la cura diaria de este, por lo que les pedí amablemente que abandonaran unos minutos la habitación.
De repente, la mujer de mi paciente se echó a llorar. Fui a consolarla, serán los nervios me dije.
Sin embargo, esta última, me agarro las manos y mirándome a los ojos me confesó: "Es el amor de mi vida. No le puede pasar nada, por favor".
Jamás en mi vida, una expresión como esta me había tocado mi minúscula fibra sensible. Jamás.
Me quedé petrificada, sin saber que responder, y ella continuó:
"Le conocí con 15 años. Desde los 15 años jamás me separé de él. Estuvimos 8 años de novios y nos casamos. Y miranos ahora, 50 años juntos y no quiero pasar un día sin él. Es el amor de mi vida, por favor, ayudenlo".
No se, ¿Sabéis? Jamás creí en esas historias tipo "El diario de Noah" y mariconadas varias. La vida me ha enseñado a no confiar en nadie y a valerme por mi misma.
Pero aunque sean mínimos los casos, sigue existiendo el incondicional amor verdadero.
sábado, 6 de octubre de 2012
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Me falta valor para atarme a tu boca.
Me falta valor para prometerte el cielo.
Me falta valor para fundirme en tu fuego.
Lo reconozco.
Me falta valor para prometerte el cielo.
Me falta valor para fundirme en tu fuego.
Lo reconozco.
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