miércoles, 26 de octubre de 2011

La bipolaridad apesta.

Vivo en un país dónde tengo que elegir si ir de rojo o de azul.
No hay más colores, todo se ve así. No existe el verde ni el lila, tampoco el amarillo ni el negro.
El rojo y el azul no se pueden mezclar y jamás los verás combinados juntos en un mismo jersey. Muchos te dirán que estás loco si sales con dicha prenda.

La verdad, es que a mi parecer, el rojo y el azul quedarían bien. Y combinados con el verde mucho mejor.

Se trata de experimentar, combinar colores, ser los propios modistos de nuestra vida.

Porque en esencia somos eso ¿no? Labramos nuestro destino a base de esfuerzo y pruebas, al igual que nuestra vida, las relaciones y los planes. Poco a poco y probandolo todo.

En ocasiones, tenemos que rechazar lo típico, común, las costumbres, lo antiguo...
Para dar paso a algo enorme y grandioso, algo que puede cambiar el mundo.

Lástima que el ser humano no esté diseñado para evolucionar hacia el progreso y siempre acabe tropezando de nuevo con las mismas piedras.

sábado, 8 de octubre de 2011

You.

Ven.
Vamos a jugar a un juego.
Llámalo pilla pilla, tira y afloja, escondite o como tu quieras.
Las reglas son sencillas.
Persígueme hasta el último aliento, la última luna llena de tu vida, el último trago de ese Gin Tonic que ahora mismo descansa en tus labios.
No será fácil.
No me dejaré cazar.
Tendrás que arriesgarlo todo para hacerlo.
Pero te lo advierto.
...
Merecerá la pena.

martes, 4 de octubre de 2011

Canción del recuerdo marinero.

Hace tiempo que no escribo. Un conocido me dijo una vez: el momento idóneo para escribir es aquel en el que necesitas gritar, expresarte al mundo, explotar.
Puede que hoy, en este bar lleno de gente, de voces irritantes, con la presencia de una de esas personas que te hacen pensar y un vaso con una helada cerveza entre mis dedos sea uno de esos momentos.
Hace dos semanas que he vuelto a la rutina, a las prisas, el estrés, a las fiestas sin sentido que intentan levantar el ánimo de un alma hundida. Estoy cansada y necesito desconectar.
En una de estas situaciones, en las cuales tu mente está en continuo movimiento y excitación, los recuerdos se apiñan en tu memoria como las hojas de apuntes que dejas sobre tu escritorio antes de dormir.
Recuerdos, que cualquier acción de otra persona, pueden provocar llantos, risas y un sin fin de emociones nuevas.
Recuerdos, que hubiera sido mejor mantener en el olvido... Recuerdos que no sirven de nada en estos tiempos vividos.