Y dicen, que cuando descubres algo que te hace daño, mucho daño, te echas a llorar.
Yo ya encontré el remedio para el mal de amores, mal de dolores, y mil tonterías más.
Se llama reir, por nada y por todo, es fácil. Unos lo consiguen naturalmente, saliendo a la calle sin más. Otros, con sustancias de dudosa legalidad. Y otras, entre las que me incluyo, con una sola cerveza (Paulaner según descubrimientos recientes), una cena diferente, un paseo nocturno o una pequeña margarita pueden hacerlo.
Nos intentamos autoconvencer para no pensar en las cosas que nos hacen daño, pero por absurdas que sean no se olvidan, incluso ocultamos a los demás nuestro verdadero estado de ánimo.
Y digo yo: ¡ A la mierda con todo esto ! Si estoy mal, lo estoy, no puedo evitarlo; pero,¿ que coño?
Si puedo echarme unas risas mientras… ¿Enserio merece la pena perdérselas?
Mi respuesta es NO.

