Y casi sin darnos cuenta, el paso del tiempo se impuso al quererse.
El orgullo ganó a nuestro final feliz.
El "para siempre" se perdió en el camino del "jamás".
Y la distancia acabó ganando el pulso una vez más.
"Estoy dispuesto a dejar de escribir en el preciso instante en el que encuentre alguien a quien abrazar" Joaquín Ramón Martínez Sabina
jueves, 30 de mayo de 2013
viernes, 17 de mayo de 2013
#NOALALOMCE
Señor Wert:
Yo no quiero la LOMCE. Seré clara desde un principio.
No quiero una educación para mis hijos dónde no tengan libertad.
No quiero una educación impositora de ideas. De SUS ideas.
No quiero que crean en algo por obligación.
No quiero que sean unos ignorantes. Quiero que aprendan.
Quiero que aprendan desde su propia libertad como individuos de este país.
Con sus derechos. Y con sus obligaciones.
En palabras de Don Jose Luís Sampedro:
«Desde la infancia nos enseñan; primero a creer los que nos dicen las autoridades, los curas, los padres... Y luego a razonar sobre lo que hemos creido.
La libertad de pensamiento es al revés, lo primero es razonar y luego creeremos lo que nos ha parecido bien de lo que razonamos».
Quiero que tengan libertad de pensamiento.
Que cumplan sus sueños, y sus objetivos.
No quiero que mis hijos sean unos "catetos".
Quiero que sepan valerse por sí mismos.
Pero para usted, solo tienen valor asignaturas como Matemáticas y Lengua y Literatura.
¿Dejaría usted que alguien con Biología suspensa desde la E.S.O, y pongamos también Física y Química, entrara en una carrera de Ciencias de la Salud?
La respuesta según usted, es un SÍ rotundo, siempre y cuando tenga aprobada la religión (¿Cuál es la verdadera, por cierto?) y sea un devoto de tomo y lomo.
¿¡Qué tipo de individuos estamos formando señor Wert?
Tengo 21 años.
Pero quiero tener hijos.
Y sobre todo quiero que sean felices.
Que tengan sus ideales junto a ellos.
Que se formen como personas.
Lo siento señor Wert, no quiero que mis hijos se conviertan en "borregos" en un país de pandereta.
Un país con un magistral valor cultural, que tanto usted como su equipo,están haciendo desaparecer.
Yo no quiero la LOMCE. Seré clara desde un principio.
No quiero una educación para mis hijos dónde no tengan libertad.
No quiero una educación impositora de ideas. De SUS ideas.
No quiero que crean en algo por obligación.
No quiero que sean unos ignorantes. Quiero que aprendan.
Quiero que aprendan desde su propia libertad como individuos de este país.
Con sus derechos. Y con sus obligaciones.
En palabras de Don Jose Luís Sampedro:
«Desde la infancia nos enseñan; primero a creer los que nos dicen las autoridades, los curas, los padres... Y luego a razonar sobre lo que hemos creido.
La libertad de pensamiento es al revés, lo primero es razonar y luego creeremos lo que nos ha parecido bien de lo que razonamos».
Quiero que tengan libertad de pensamiento.
Que cumplan sus sueños, y sus objetivos.
No quiero que mis hijos sean unos "catetos".
Quiero que sepan valerse por sí mismos.
Pero para usted, solo tienen valor asignaturas como Matemáticas y Lengua y Literatura.
¿Dejaría usted que alguien con Biología suspensa desde la E.S.O, y pongamos también Física y Química, entrara en una carrera de Ciencias de la Salud?
La respuesta según usted, es un SÍ rotundo, siempre y cuando tenga aprobada la religión (¿Cuál es la verdadera, por cierto?) y sea un devoto de tomo y lomo.
¿¡Qué tipo de individuos estamos formando señor Wert?
Tengo 21 años.
Pero quiero tener hijos.
Y sobre todo quiero que sean felices.
Que tengan sus ideales junto a ellos.
Que se formen como personas.
Lo siento señor Wert, no quiero que mis hijos se conviertan en "borregos" en un país de pandereta.
Un país con un magistral valor cultural, que tanto usted como su equipo,están haciendo desaparecer.
martes, 14 de mayo de 2013
lunes, 6 de mayo de 2013
Debo confesar... Que hoy me acordé de ti.
Mientras
le oía hablar empecé a comprender la importancia que tenía ser capaz de
entusiasmarse por algo en esta vida. Él me enseño que si te interesas
por alguna cosa, sea cual sea, debes volcarte sobre ella con todas tus
fuerzas. Abrazarla con ambos brazos, apretujarla, amarla y sobre todo
apasionarte por ella. Si no hay entusiasmo nada vale la pena...El simple
acaloramiento no basta. Hay que ponerse al rojo vivo y apasionarse al
máximo. Si no, no vale la pena.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
