¿Sabes? En realidad, nunca lloré por ti.
Ya no me entra esa nostalgia efímera cuando escucho “nuestra
canción”; por ponerle algún nombre a aquellos acordes que me susurrabas al
oído... como si algún día hubieras entendido lo que decían esas palabras.
No se si estoy en la etapa más cínica de mi vida, o si he
conseguido desprenderme al fin de esos momentos que en realidad no existieron.
Yo que sé.
Se que soy feliz. Soy feliz con lo que tengo, que no es poco.
Y en realidad, no necesito nada más. No te necesito, aunque reconozco que
quizás necesitaba necesitarte.
Pero ya no. El temporal ha pasado dando paso a una calma
maravillosa.
Solo quería que lo supieras. Que estoy bien, aunque quizás no
te importe. O quizás ya lo sepas, por esa sonrisa tan tonta que paseo allá por
donde voy.
Me da igual. No quiero saber lo que piensas, puesto que en
realidad no me importa. Estoy escribiendo lo que mi alma está gritando en estos
momentos, sin buscar aprobación ninguna.
Estoy escribiendo porque lo necesito. Porque me sale sin más.
Y punto.