"Estoy dispuesto a dejar de escribir en el preciso instante en el que encuentre alguien a quien abrazar" Joaquín Ramón Martínez Sabina
sábado, 24 de marzo de 2012
lunes, 5 de marzo de 2012
Once Upon a Time
¿Os han contado alguna vez el cuento de Blancanieves?
No, no me refiero al típico cuento Disney, en el cual todo acaba bien, el príncipe se enamora de un flechazo a primera vista y la princesa es más lerda que lista.
Eso solo nos somete a la confusión.
Os hablo de la historia real, de lo que hay tras las “cámaras”.
¿Por qué ese afán de la Bruja por destruir la felicidad de Blancanieves? ¿Por qué 7 hombres la acogen en su casa, con sus manjares y su vida ya hecha? ¿Por qué el cazador no se atreve a asesinarla?
El cazador… Gran ejemplo, Gran persona. Mucho mejor que ese príncipe de calzas azules y pinta de afeminado.
Noble, leal, bueno… y sobre todo, confiado.
EL cazador, iluso que entrego su corazón por el de Blancanieves.
¡Su corazón! Él no podía sentir nada, ni un solo recuerdo feliz, ni una caricia, ni el sentimiento más minimo.
Solo frío… Y nada más.
viernes, 2 de marzo de 2012
Mi todo.
Voy a hablar de algo muy serio, aquello que denominamos amistad.
Podría deciros mil definiciones de esta palabra con frases cutres, sentimentales, artísticas y sin significado alguno.
Pero no, la amistad es... ¡ES!
La amistad son momentos, situaciones, hechos, demostraciones.
Es conocer, valorar y aún así seguir queriendo, cuidando, preocupandose.
Dicen que los borrachos dicen siempre la verdad, pero en mis noches de travesuras variadas, el alcohol actúa en mi cuerpo como el peor de los venenos: yo hago daño.
Miento, insulto, chillo y daño a cientos de personas.
Inconscientemente, he perdido mucho por esta desagradable situación.
¿Pero sabeis que? No diré nombres, de acuerdo, pero sé que esas personas, aunque les pese cual lastre, están ahí. Soportando cada palabra afilada y ruín que sale de mis labios, escuchandome, atandome con correa si hace falta.
Esas personas, que por ser como soy, no demuestro mi afecto lo suficiente, no las valoro cuando debería.
Pero ya sabeis, defectos tenemos todos... Pero cuando estoy con ellas... Os aseguro queridos que se me olvidan todos.
Por eso, y por mucho más, porque se lo merecen, porque son lo mejor de mi asquerosamente aburrida vida... Las llevo conmigo.