Y para finiquitar, la más reciente historia de mi vida, os informaré de que soy una persona cobarde, que cuando las cosas se ponen difíciles, el amor llama a mi puerta o cuando tengo que dar la cara ante alguien, huyo. Sistemáticamente, no lo hago queriendo ni mucho menos.
Espero que encuentres esta explicación de tu agrado. Cuando tus ojos me encuentran me acongojo y me escapo, que no resisto tus palabras ni tu forma de mirar. Que tiemblo cuando me llamas, me escuchas o te interesa mi conversación. Que, ante tí, me siento desvalida, sola y asustada.
Ya mencioné que soy una cobarde, estas cosas se dicen a la cara y sin respirar, pero me es imposible. Lo intenté, de veras, y fracasé en el intento, como en la mayoría de proyectos en mi vida.
Por eso, me refugio entre las paredes de mi fría y desinteresada personalidad, la mayor parte arrogante y orgullosa, muy lejos de la auténtica realidad.