En estos instantes, me describo como una persona melancólica, y sensible, algo lejos de la realidad. Quizás sea el aroma que desprende mi hogar, al que tanto echaba de menos, el culpable de esta situación poco agradable para mí.
Aunque bien es verdad que necesitaba este pequeño relax en mi vida, para poder pensar sobre todas las "cagadas" grandiosas que llevo a mi espalda.
Se dice que al madurar nos centramos, cambiamos y evolucionamos hacia un ser mejor, más aprensivo y coherente. Y también se dice que yo, sintiendolo en el alma, voy al revés. Quizás solo por marcar la diferencia o tal vez porque quiero conseguir ser la persona más idiota del planeta.
Anonadada me hallo.
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