jueves, 12 de abril de 2012

Él no tenía la culpa de todos los males de su mundo, pero su ira y su rabia siempre eran vertidos sobre su humilde persona. Cada día más y más.
Hasta que un día, todo ceso. Se acabó.Y ella se quedó pensando, débil cual pluma en un rincón. Y lo entendió todo. Todo el daño, todo lo malo, creado de la nada, de un capricho, de un inútil deseo.El deseo de olvidar a la primera persona que tuvo entre sus brazos, a la única que pudo llegar a querer. El primero.Nunca pudo llegar a echar de menos a ninguno más, por mucho que lo intentara. Y decidió salir ahí fuera y zanjar su deuda. En ese mundo, solo los valientes obtendrían el final feliz.

2 comentarios:

  1. Y tu deberias escribir mas a menudo para que yo pueda seguir disfrutando de tus entradas!! Eres una puta genia!!

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