Mientras
le oía hablar empecé a comprender la importancia que tenía ser capaz de
entusiasmarse por algo en esta vida. Él me enseño que si te interesas
por alguna cosa, sea cual sea, debes volcarte sobre ella con todas tus
fuerzas. Abrazarla con ambos brazos, apretujarla, amarla y sobre todo
apasionarte por ella. Si no hay entusiasmo nada vale la pena...El simple
acaloramiento no basta. Hay que ponerse al rojo vivo y apasionarse al
máximo. Si no, no vale la pena.
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