¿No querrás que pierda el tren verdad?
Venga, dame un abrazo... y recuerda, te veré en otra vida, cuando ambos seamos gatos.
...
Aquella fue nuestra última conversación. El final de todo, y a la vez el principio. Mi principio.
No puedo evitar recordar ese día con nostalgia. Ella me dio las fuerzas para vivir. Para demostrar día a día quien soy. Y sobre todo, para conseguir enamorarme de tu sonrisa cada mañana.
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