
Duermo poco y mal, como porquerías, sueño despierta, gruño, fumo más de lo que debería, no me peino, ni leo, ni vivo ni muero, no se que día es, mucho menos la hora.
Añoro tumbarme al sol, sentir la brisa, charlar, bailar hasta que el cuerpo aguante, darme un chapuzón, que un lametazo me despierte por la mañana, la salsa de champiñones, los helados de fresa, una Desperados fresquita, ir de compras a buscar bolsos como sustitutivo de los hombres.
Pero no todo es malo, haciendo un balance de este último año, se me escapan las sonrisas por doquier, los buenos recuerdos, gente que merece la pena conocer y que va a ser más extrañada que nunca.
Le doy a mi vida dos meses de descanso, pero que no se alegre tanto, que en Septiembre estaré de vuelta.
..Salamanca..
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