sábado, 18 de junio de 2011

Que dura es la vida de la musa.

Estoy segura de que eso de los príncipes azules y los caballeros no es más que un cuento chino fabulado por una solterona puesta hasta el culo de brandy, opio y novelas de Jane Austen.

¡Que desfachatez engañar a la gente de ese modo!
¿No se dió cuenta que alguna chiquilla tonta podría llegar a creerselo?
Podría convertirse en una femme fatale, que no daría tregua a un solo hombre buscando una inventiva de una vieja loca.

Ya ha vivido casi veinte años de mentiras universales. Y según me ha contado seguirá haciendolo, esperará lo inexistente, destrozando ilusiones y tratando a los señores como hormigas sin importancia.

Mientras tanto, la vida se le escapa como el humo de su cigarrillo, sujeto con la otra mano con la que escribe estas líneas.

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