Puede que hoy, en este bar lleno de gente, de voces irritantes, con la presencia de una de esas personas que te hacen pensar y un vaso con una helada cerveza entre mis dedos sea uno de esos momentos.
Hace dos semanas que he vuelto a la rutina, a las prisas, el estrés, a las fiestas sin sentido que intentan levantar el ánimo de un alma hundida. Estoy cansada y necesito desconectar.
En una de estas situaciones, en las cuales tu mente está en continuo movimiento y excitación, los recuerdos se apiñan en tu memoria como las hojas de apuntes que dejas sobre tu escritorio antes de dormir.
Recuerdos, que cualquier acción de otra persona, pueden provocar llantos, risas y un sin fin de emociones nuevas.
Recuerdos, que hubiera sido mejor mantener en el olvido... Recuerdos que no sirven de nada en estos tiempos vividos.
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