miércoles, 26 de octubre de 2011

La bipolaridad apesta.

Vivo en un país dónde tengo que elegir si ir de rojo o de azul.
No hay más colores, todo se ve así. No existe el verde ni el lila, tampoco el amarillo ni el negro.
El rojo y el azul no se pueden mezclar y jamás los verás combinados juntos en un mismo jersey. Muchos te dirán que estás loco si sales con dicha prenda.

La verdad, es que a mi parecer, el rojo y el azul quedarían bien. Y combinados con el verde mucho mejor.

Se trata de experimentar, combinar colores, ser los propios modistos de nuestra vida.

Porque en esencia somos eso ¿no? Labramos nuestro destino a base de esfuerzo y pruebas, al igual que nuestra vida, las relaciones y los planes. Poco a poco y probandolo todo.

En ocasiones, tenemos que rechazar lo típico, común, las costumbres, lo antiguo...
Para dar paso a algo enorme y grandioso, algo que puede cambiar el mundo.

Lástima que el ser humano no esté diseñado para evolucionar hacia el progreso y siempre acabe tropezando de nuevo con las mismas piedras.

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